domingo, 10 de enero de 2016

Así de tú

"Me pregunto cuándo vendrá.." me dije a mí mismo justo antes de salir a la calle para comprobar si la puerta de atrás estaba cerrada. Sabía que me apetecía verla, pero no la esperaba hasta más tarde, y fue justamente por eso que cuando me topé con ella nada más salir por la puerta me di cuenta de cuántas ganas tenía realmente de verla. Sólo de verla, sólo de saber que ya estaba allí, algo dentro de mí se encendió. Estaba feliz.


A veces las mejores cosas aparecen de la manera más inesperada y aleatoria. Eso es tener suerte. A veces, las mejores cosas aparecen de la manera más inesperada y aleatoria, y justo en el momento perfecto. A eso se le llama señal. Señal de que a esa persona, nunca la deberías dejar escapar.

Y eso me pasa a mí contigo. Explicar con palabras lo que eres a mis ojos no es nada fácil, así que lo haré bien sencillo. ¿Por qué complicar con palabras lo que se puede sentir en un suspiro? Eres, sencillamente, ese momento en el que uno cambia una lágrima por una sonrisa. Ese momento, eres tú. 

Así de genial, así de limpio, así de mágico, así de tú.



~Gracias~

domingo, 3 de enero de 2016

El pasado que se quede donde está

Estaba sentada en frente, como tantas otras veces lo había estado en el pasado. Hablaba como si no hubiera pasado el tiempo, despreocupada y risueña como siempre. Pero había pasado año y medio desde la última vez que estuvimos uno en frente del otro... y su sonrisa seguía siendo la única capaz de hacerme arder y helar por igual. 

Uno podría pensar que un año y medio es mucho tiempo, y quizá para algunas cosas lo sea, pero te puedo asegurar que en el instante en el que nuestras miradas se cruzaron reviví en un sólo segundo emociones y sensaciones que mi corazón se había guardado. Como si mis recuerdos explotaran en mi piel para recordarme algo, como si algo dentro de mi hubiera estado aguardando este momento para hacerme recordar.

Volví a sentirme emocionado por escuchar cómo de emocionada contabas tú tus historias, a sentir la sonrisa dentro de mí en cada momento que te conseguía hacer reír. Volví a trabarme en inglés al empezar a hablar de nuevo de ti, a tener ganas de dar lo mejor de mí. Y en algún momento, uno tan efímero que seguro ni llegaste a notar, volví a perderme en todo tu ser con mi mirada, el resto de mis sentidos, y mis ganas de echar a volar.

Ahora esperarás que te diga que ojalá pudiera volver atrás en el tiempo, cambiar lo que no supe llevar, corregir tantísimos fallos tontos y que querría volver a empezar. No porque quieras oírlo, sino porque suena a lo que toca contar.
Pues no, definitivamente no. El pasado que se quede donde está, que fue gracias a todo lo que vivimos por lo que aprendí de verdad. Que si no hubiera ocurrido como ocurrió, no nos conoceríamos como nos conocemos ya, todo sería distinto, tú serías distinta, y yo no sería igual. Ha pasado un año y medio, quizá algo más... hemos seguido caminos diferentes y librado cada uno sus propias batallas, hemos conocido a más gente y sin quererlo perdido en palabras. Pero en todo momento, hemos seguido queriendo lo mejor para el otro, hemos querido no abandonarnos y luchar contra el olvido y lo roto.

Y aquí estamos hoy, compartiendo mesa, minutos y pausas. Y aunque aún hoy tienes que seguir tu vida por un camino alejado del mio, hay algo que me ha quedado más claro que un grito:

"A pesar de todo, tú eres la única persona con la que me gustaría estar, siento que todo ha cambiado, y que por fin te aprendí a amar"

~Nini

sábado, 5 de diciembre de 2015

Una vida entera

Cogí el papel y el bolígrafo como si hiciera años que no los cogía, como si fuera algo nuevo que no supiera cómo utilizar. Sabía que tenía que escribir, que tenía que escribirle. O más que saberlo, lo sentía. Me ardía el pecho, y no sabía si era de rabia o de amor; tenía la sangre helada, y no sabía si era de miedo o de dolor. La hoja estaba en blanco, y mientras la observaba con los ojos perdidos más allá del papel y del mundo, sentía como se revolvían dentro de mí todas las emociones sin forma definida que me habían asaltado tras la última conversación. Qué sensación tan incómoda la de no ser capaz de escribir.

Pero entonces sucedió, mi mente se perdió en los recuerdos, en el amor, y cuando cerré los ojos y la recordé sentada en mis piernas, en el banco de aquel parque, acercándose lentamente a mi oreja... para susurrarme el primer "te quiero" que nunca iba a olvidar, ahí rompió todo. Rompieron las lágrimas y con cada una nacieron a borboten miles de palabras para escribir. Parecía como si fueran las propias lágrimas las que cargaran las palabras que me nacían de dentro, como si al rodar por mis mejillas se deshacieran en mi piel dejando salir a volar mis sentimientos. Y en ese momento, en ese momento lo escribí:


"Te quise, te quiero, te querré." 

Y no necesité escribir nada más. Porque entendí que el resto de palabras que pudiera poner, serían sinsentidos, serían sólo aproximaciones a la verdad. Y no necesité escribir nada más, porque todo lo que escribiera sería como beber para olvidar.
Y no necesité escribir nada más... porque... ¿Cómo escribir en un papel lo que te querría contar en una vida entera?


Y como todas las demás, aquella carta ardió en llamas.



jueves, 19 de noviembre de 2015

Un adiós

Apareció como tantas otras veces, sin avisar, cuando le venía en gana. Estaba yo tranquilamente sentado en la cama, recostando mi espalda en la pared y con la mirada perdida en el techo y ella se sentó a mi lado, mirándome de frente, ladeando la cabeza curiosa y sin poder ocultar su curiosidad. Hacía tiempo que no se pasaba, que no indagaba sobre mis razones y mis por qué, pero hoy estaba ahí, y no dudaba que iba a buscar respuestas.

- ¿Qué te trae hoy por aquí?- le pregunté, indiferente. En verdad, no era indiferencia lo que yo sentía, me gustaba saber que estaba ahí, pero no podía hacerle ver eso o si no ganaría poder sobre mí. Ella me miró, o más bien, me escudriñó arqueando una ceja. Después sonrió y fingió no saber lo que yo sentía. Puso las manos detrás de su cabeza, apoyándose también en la pared y poniendo sus piernas sobre las mías. Entorné los ojos, pero no me moví.

- ¿Por qué? Necesito que me digas el por qué, esta vez te aseguro que no lo entiendo - preguntó mirando ahora también al techo como yo. Parecía casi como si no fuera con nosotros la conversación. Me encogí de hombros levemente, tardé a penas unos segundos en responder.

- ¿Por qué, qué? - contesté sin ninguna esperanza de que se diera por vencida y cambiara de tema. Suspiró y me pegó en el hombro un golpe seco y sin maldad.

- Sabes perfectamente a lo que me refiero. ¿Por qué la dejaste ir así sin más? ¿Por qué no hiciste nada? Podrías haber ido a verla, podrías... podrías haber intentado convencerla para que no se marchara...¡podrías haber intentado cualquier cosa! - exclamó, aunque sin alterarse- Es que tan poco significaba par..  - No le dejé terminar la frase, levanté la mano rápidamente con el índice levantado y frunciendo el ceño, pero sin apartar la vista del techo. No quería llorar.

- No te atrevas. No te atrevas siquiera a insinuar que no significaba tanto para mí. Tengo cada uno de los recuerdos clavados en el alma, y sabes perfectamente que ella es la razón de que tú existas y estés aquí. Y te necesito y te quiero como el aire que respiro, así que... - tragué saliva - así que cállate y no digas más tonterías-  
Ella se mordió el labio de abajo un poco avergonzada y bajó el tono de voz...

- Entonces, explícame por qué- me volvió a preguntar, mirándome a mí esta vez. Y como si los soles de sus ojos pudieran atraer mi mirada, giré la cara yo también.

- ¿Por qué? - le miré con la mirada llena y vacía - pues porque ella lo habría querido así, de mí. Si quiere volver, volverá con o sin mi ayuda, pero no volverá por mucho que vaya y se lo pida. Así que....

- Así que... ¿qué? - preguntó ella asustada. Tragué saliva, era difícil pronunciar esas palabras.

- Así que se acabó. Fue ella la que dio el adiós, y sólo ella tiene derecho a cambiarlo por un hasta pronto - sentencié, como si no hubiera absolutamente nada más que decir al respecto. Ella se quedó callada y me miró durante largos segundos, parecía que eso iba a ser todo. Pero aún tenía una pregunta más.

- ¿Y si alguna vez te necesita?- arqueo de nuevo una ceja, aguardando mi respuesta.
Sonreí, volví a mirar al techo, contento.

- Ahí estaré, hasta el final de los días-

Y cuando volví a mirar, ella ya se había marchado, aunque su presencia seguía exactamente a mi lado.


~Quiero aprender de ti~

lunes, 2 de noviembre de 2015

Despierta.

Ésta va a ser una entrada difícil, quizá la más difícil para mí de todas las que he escrito.

Hoy han pasado dos acontecimientos a priori inconexos, pero que juntos han tenido un impacto en mí mayor al que ha tenido cualquier desamor. Sin dramas ni chorradas, me ha hecho corregir una parte dañina de mí mismo, me ha hecho cambiar.
Hoy una persona nueva ha entrado en mi vida, y otra ha decidido decirme adiós, literalmente hablando.

Nada más verme hoy, mi prima me ha puesto su bebé de 3 meses en los brazos. "Es tu tio Raúl" ha dicho. Nunca antes había cogido un recién nacido, y menos uno tan cercano en cuanto a familia se refiere. Ha sido tenerlo en los brazos, sentir algo tan pequeño y frágil, que está lleno de vida... y se me han roto todos los esquemas mal montados que tenía en la cabeza y me ha venido a la mente la persona que, horas más tarde, me iba a decir adiós definitivamente. He visto como uno puede estar tan ciego ante sí mismo, que es capaz de destrozar las cosas que más aprecia por simples tonterías que no tienen ninguna importancia. He visto que hacemos muchas más cosas mal que bien, y esto es precisamente porque pocas veces nos da por corregirnos y aprender.
Perdonadme si no escribo como otras veces, si se tambalean las palabras y algunas frases no terminan de encajar. Pero es que lo que escribo normalmente no me vale hoy para expresarme, y realmente lo tengo que expresar.

No se trata de seguir a ciegas en la misma dirección, eso no es determinación, eso es estupidez. Las curvas se inventaron para dar los giros necesarios. En la carretera y en la vida, si no todo sería linea recta. No se trata, repito, de seguir siendo uno mismo a toda costa, sino de mantener tu actitud y tu originalidad siempre que no te haga daño a ti mismo. No hay que tener miedo a cambiar cosas que pensábamos que eran inamovibles y que tenían que ser parte de nosotros sí o sí. 


Desde aquí, quiero decir 3 cosas que creo que pueden ser importantes para personas, y que ojalá me hubiera aplicado a mí mismo hace tiempo:

1- Sopesa bien las cosas que importan y las que no. El corazón no es una balanza reglamentaria, está trucada por tus emociones y desvirtúa el resultado. Porque te duela en el corazón, no significa que sea algo realmente importante, y de la misma manera, porque no sientas nada, no significa que tengas que prestarle atención. 

2- Cuida a la gente que te importa. No hoy y dentro de 3 semanas. No llamando de repente  e intentando tener un detalle especial. Cuando dos personas se importan mutuamente lo único importante es que se tengan en consideración. Importan más los hechos que las palabras, e importa mucho más ver un cambio en alguien, que escuchar un gracias. Nadie es perfecto, es cierto, pero la actitud lo es todo ante los errores y la vida. 

3- Nunca olvides que "demasiado tarde" sólo vale para describir el pasado. Nunca el presente, y mucho menos el futuro. "Demasiado tarde" es la excusa de los que se niegan a cambiar, o peor aún, reconocer que deben cambiar. Puede ser demasiado tarde para dejar de beber antes de vomitar, pero no es demasiado tarde para controlar la próxima vez. Puede ser demasiado tarde para corregir una acción que ya has hecho, pero no es demasiado tarde para pedir perdón y enmendar el error. Quizá los resultados no son los mismos que si hubieras actuado -antes de-, pero sigue habiendo resultados, no lo olvides.

Así que despierta, si es que estás dormido, como hasta hace unas horas lo estaba yo.



Una última vez, te tengo que dar las gracias.


jueves, 22 de octubre de 2015

Se las llevó el mar



Cuando encontré las palabras perfectas, ella ya se había marchado hacía tiempo. Y en un arranque de rabia y tristeza... se las tiré todas al mar:


"Lo siento, pero ni yo ni mi corazón entienden de eso que hablas. Ni yo ni mi corazón sabemos qué es no arriesgar, no lanzarse hacia delante sin mirar atrás y entregarlo todo, hasta la última gota de sangre, hasta el último aliento.
Lo que sí sabemos es querer. Querer a rabiar, querer hasta que duela... amar.

¿Y qué es amar? ¿A caso lo has olvidado? 

Amar es querer a alguien por encima de los intereses de uno mismo, amar es ser capaz de estar con alguien y ser uno mismo sin importar nada más, tener confianza plena y sentirse libre y lleno de paz al compartir momentos con esa persona. Amar es ser capaz de ser uno mismo pero siendo dos.

Amar no es decir te quiero cada mañana, sino sentirlo en cada despertar. Amar es estar cerca de esa persona y no poder aguantarte las ganas de abrazarle, de morirte por arrancarle un beso, de no saber qué hacer para poder alargar la tarde un rato más. Amar es sentir que nos apetece parar el tiempo, olvidarnos del mundo y compartir un instante solos tú y yo.

Amar es una palabra tan corta, pero que tiene tanto que contar. Amar es cuando nos miramos y me tapas la cara con las manos para esconderte, cuando sin venir a cuento te da por darme un beso en el hombro o cualquier otro lugar. Cuando estamos juntos y reímos sin sentido, cuando basta un "vente, porfa" para bajar del metro y deshacer todo el camino andado. Amar es cuando caminamos por la calle y me pides "cógeme", cuando al caminar el uno al lado del otro buscamos nuestras manos con los dedos para entrelazarlos. Amar es saber que esa persona que tienes delante quieres que permanezca en tu vida para siempre.

Amar da miedo, porque amar es entregar y arriesgar, y el que entrega y arriesga... a veces puede perderlo todo y más. Pero también es cierto que el que no entrega ni arriesga, tampoco nada conseguirá jamás. Y si te soy sincero... la idea de perderlo todo una vez más, no me asusta nada cuando pienso en que es a TI a quién podría ganar.


Te quiero, bonita"

Las olas deshicieron el papel en segundos, pero se las llevó el mar... y yo, tonto de mí, todavía pienso que un día te llegarán.

lunes, 12 de octubre de 2015

Te propongo

Te propongo algo. Te propongo que dejemos atrás todos los miedos y todo el pasado. El tuyo y el mío, todos los fracasos y los buenos momentos que existieron antes, antes de tú y yo. Te propongo que simplemente seamos lo que queremos ser en cada momento, a veces querrás ser mi amante, a veces necesitaré que seas mi amiga, a veces seremos una estrella brillante en lo alto del cielo y a veces seremos simplemente miradas a escondidas.

Dejemos atrás lo que ya sabemos y comencemos a aprender de nuevo. Abramos la mente, los brazos y el corazón para ver a donde nos conduce el camino en esta ocasión. Ni tú eres ninguna de "ellas", ni yo me parezco a ningún "él". Tú eres tú, yo soy yo, y lo que tú y yo escribamos de nuestra historia, sólo depende del presente y de lo que queramos dar.

Te propongo algo. Te propongo que si quieres besarme lo hagas con fuerza, si quieres abrazarme lo hagas sin piedad, si quieres rozarme la piel lo hagas sin dudar. Y no temas, porque cuando quieras que sólo te escuche yo lo haré con intensidad, cuando quieras un amigo con el que reír yo no me quedaré atrás, cuando simplemente quieras desahogarte de tus penas, yo sostendré en mis manos lo que tengas que llorar. 

Te propongo que seamos nosotros mismos, que nos dejemos llevar, que vivamos día a día pero sin tener que mirar atrás.
Te propongo que te atrevas. Te prometo que no me iré jamás.