martes, 13 de marzo de 2018

Ojalá vuelvas

Entiendo que te fueras, comprendo los motivos, incluso aquellos que nunca se dijeron y quedaron a merced del olvido en el fondo de ti. Comprendo mis errores, mi equívoca motivación, mi falta de comprensión. Así que no solo entiendo que te fueras, sino que además lo apoyo. Lo que no consigo sobrellevar, es que no vuelvas, o peor aún, que no quieras volver.
 
Después de tantas horas, tantos recuerdos y canciones. Después de tantos viajes, tantos esfuerzos por regalarnos unos minutos más. Hicimos grandes cosas pequeñas, vivimos de forma distinta momentos banales. Pero sobretodo, creamos. Creamos cientos de historias, algunas reales y otras no tanto; creamos magia, unas veces de letra y otras de tan solo un instante; creamos algo, para los dos, un algo sin nombre y ajeno al paso del tiempo, un algo que debía estar para siempre... Porque tanto tú como yo, lo habríamos querido así en su momento.
 
Y a mí, a mí se me parte el alma solo de imaginar que no se puede recomponer el puzzle. Sabía que eras de muchas piezas, y que eran de difícil encaje, incluso algunas eran cambiantes. Sabía que tardaría toda una vida en entenderte del todo, pero estaba dispuesto a esperar si mientras podía seguir aprendiéndote día a día.
Solo espero que te des cuenta de lo mucho que has sido para mí, de lo mucho que me has importado... y que sepas que pase el tiempo que pase, aquí te seguiré esperando. 
 
Y ojalá un día me hables tú, y pueda empezar una nueva historia con la misma letra pero distinto final. O mejor aun, sin final.

Ojalá vuelvas.

martes, 6 de marzo de 2018

Inconexión

Estaba esperando el metro, resulta que en mi parada no llega la cobertura de internet, así que como siempre he dedicado esos minutos de inconexión para dar un repaso a las fotos de mi móvil.

He estado mirando las fotos de mi familia y de mi querida sobrinita Laura. No he dejado de sonreír ni un solo instante en esos 5 minutos que ha tardado el metro en llegar. No he dejado ni un segundo de querer poder cerrar los ojos y chasquear los dedos, para que al abrirlos me encontrara allí con ellos.

Después ha venido el metro y casi sigo con mi vida. Pero entonces me ha atacado una sensación de rechazo, de inconformismo. No, no está bien que haya tenido que ser la falta de internet la que me haya hecho prestarles esa atención a mi familia y sus fotos. No está bien, porque debería sacar más tiempo para la realidad y menos para la ficción que es internet.
Nos abosrbe a muchos, nos aparta de los sentimientos más humanos y de cosas que no deberían nunca quedarse atrás en la vida de nadie.

Hoy me he dado cuenta de que tengo algo que cambiar en mi vida. Y ese es el primer paso para cambiarlo.

viernes, 2 de marzo de 2018

Nada en el Tintero

Yo creo que lo peor de la vida es que nunca sabes qué elección te va a llevar a qué y te va a privar de cuánto. Al mismo tiempo, ahí mismo radica lo maravilloso de la vida, lo que hace que realmente estés viviendo TU vida.

Por eso los videojuegos gustan tanto. Guardar y cargar, infinitas veces, hasta que hayas probado todas las combinaciones y elijas el resultado que más te guste. Al mismo tiempo, por eso siempre volvemos a la vida real, para poder ser nosotros mismos mediante las elecciones sin vuelta atrás que hacemos.

Y precisamente por ese caracter incierto, azaroso también, es por lo que creo firmemente en estas tres cosas:

- Da siempre una segunda oportunidad, no a aquellos que te la pidan, sino a aquellos que en sus acciones reflejen que realmente la quieren. Nadie que no se preocupe por ti de verdad seguirá ahí aun cuando vuestros caminos se hayan separado. Piénsalo.

- No guardes rencor. El rencor es injusto, porque le pone la cara de su yo pasado incluso a aquellos que cambiaron hace tiempo. El rencor ciega, te impide ver las personas como son y las muestra siempre como quien fueron, o peor. Y el rencor solo trae más rencor.

- Sé sincero. Con el resto del mundo y contigo mismo. No dejes cosas sin hacer por orgullo, el orgullo es simplemente el miedo a que piensen menos de nosotros. Y ¿Qué importa qué piensen? Importa lo que piensas tú.
Ser sincero con los demás hará que confíen en ti, pero no lo hagas por eso, hazlo porque solo así tendrás una conciencia tranquila y dormirás bien todas las noches.

- Bonus: No te dejes nada en el tintero.

martes, 26 de diciembre de 2017

Personas

Estoy en el tren de vuelta a casa. Tengo 1h y cuarenta minutos por delante, y la necesidad de escribir para plasmar mis pensamientos y sentimientos. Hacía tiempo que no lo hacía, hacía tiempo que no me sentaba conmigo mismo y me hablaba como aquel que se ve con un amigo de toda la vida, pero que hacía ya años que no veía.
Mis manos echaban de menos sentir palabras, echaban de menos ser la pluma que escribe una historia.

Y aquí estoy, listo para escribir. ¿Qué me ha empujado a escribir? La persona que tengo sentada al lado. No la conozco de nada, y no tengo ni la más remota idea de como se llama o de dónde es. Simplemente me ha pedido que si le podía ayudar a subir la maleta, y algo tan tonto, tan simple, me ha hecho pensar en lo afortunados que somos de conocer en la vida a esas personas que nos forjan y viven nuestra vida con nosotros, esas personas que cambian algo en un solo instante y ese instante cambia tu vida. Esas personas, que vale la pena conocer.

Los que me conocen saben que tengo facilidad para encariñarme con la gente, para confiar en las personas y dejarme llevar por las emociones y lo sentimientos. Me encanta la gente, porque son completos misterios, son algo totalmente desconocido y secreto. Me encanta la gente porque esconden cientos de colores y formas, miles de maneras de ser y de ideas distintas, miles de sorpresas.

Y esto me lleva a hablar de lo siguiente. Hay 4 categorías de personas que te puedes cruzar en la vida. Una, es la gente tóxica. No perdamos no un segudo hablando de ellos.
Dos, la gente que conoces y con la que puedes estar y pasártelo bien. Es gente que pueden ser amigos de amigos, conocidos, alguien de clase o el trabajo, etc.
Tres, los amigos. Todos sabemos qué es un amigo, porque cada uno tiene su propia definición para esa palabra. Esas personas que van más allá de caerte bien, esas personas en las que confías, con las que compartes, por elección propia, tu tiempo libre, tus secretos, tus problemas, tus grandes momentos. Eso es un amigo.
Y luego está la cuatro. Ese tipo de persona no es necesariamente rara o escasa, simplemente no todo el mundo la sabe ver, o mejor dicho, sentir.

Es esa persona que en el momento de conocerla sientes que algo cambia en tu vida o tu manera de ver la vida. Que cuando la conoces sientes que esa persona va a tener un impacto en tu vida, que se merece tu atención y tus mejores intenciones. Es esa persona que cuando la ves, sabes que va a romper alguna de tus cientos de murallas que has levantado con el tiempo por culpa del miedo o la inseguridad.

Y no necesariamente tiene que ser alguien que esté ahí toda la vida. No necesariamente tiene que ser alguien que planearas encontrar o conocer. No tiene por qué ser nada en concreto.
Hay gente así que te impacta y hace temblar tu mundo en unos dias, luego desaparece. Incluso en unas horas.
Hay gente así que te aparece de la manera más insospechada, jugando a un juego online, en una parada de autobús, caminando por la calle.
Hay gente así que no tiene porque ser amor, ni siquiera una amistad. No es nada en concreto, pero puede perfectamente serlo.

Yo me he cruzado con mucha gente que me ha roto muros, he conocido a muchas personas que me han hecho sentir que se podía ir más allá en la vida. He encontrado gente que me ha hecho sentir sentimientos o emociones de formas que no había sentido antes. Algunas de esas personas duraron unos segundos, otras unos meses, y algunas afortunadamente se quedarán toda mi vida.

Y es que sin duda alguna, aquello que más importa en la vida son las personas, que en definitiva son las que viven la vida.

martes, 26 de septiembre de 2017

Errores

Supongo que a veces no basta con querer hacer las cosas bien. Porque no siempre lo que crees que haces bien, está bien. Está claro que cometer errrores es humano, está claro. Pero los errores, humanos o no, tienen consecuencias.

He cometido muchísimos errores en mi vida, supongo que tantos como cualquier otro, o incluso más. He sacado dos conclusiones en claro:
Uno, que el que más errores comete es el que más cosas intenta. Y dos, que los errores con las personas que quieres, terminan doliéndote más a ti que a ningún otro. Esto último, a mi pesar, lo he comprobado en demasiadas ocasiones y en mi propia vida.

Mis errores han sido tan grandes, que he llegado a perder a gente de mi lado. En algunos casos, para siempre, en otros con más fortuna, durante "solo" años.
Y de todo esto, lo que he sacado en claro es... que aunque estemos condenados a cometer errores, es nuestra opción elegir qué hacer con ellos.
Aunque creas que no sirve de nada, discúlpate, una y mil veces si hace falta y lo sientes. Aunque creas que ya es tarde, reconoce tu error, no le pongas excusas, admite que has sido estúpido. Aunque no le veas sentido, demuestra que te importa haberte equivocado y haber dolido a alguien. Demuéstralo con más que palabras. Demuéstralo de corazón con cada cosa que hagas mientras lo sientas.
Y es que no se trata de buscar el perdón de la otra persona, sino de buscar el perdón de uno mismo.

Nadie puede librarse de errar, pero todos podemos elegir cómo afrontarlo.

miércoles, 28 de junio de 2017

"No" a la buena suerte.

No quiero tener la suerte de cometer errores y que se arreglen solos. No quiero tener suerte para que me den trabajos, ni encontrar un piso con condiciones inmejorables. No quiero la buena suerte, no la quiero si no va cogida de la mano contigo.


Paso de esa suerte que hace que todo me vaya bien, que cualquier dificultad que se me plantee en el camino termine por solucionarse de la mejor manera posible y sin que prácticamente lo intente. Paso de esa suerte, por completo, si no la puedo tener cuando se trata de ti, de nosotros. Y es que aunque ya te lo he dicho, te lo puedo repetir una y otra vez, porque no es algo de lo que vaya a cambiar de opinión: Eres el amor de mi vida, y no lo mido en cuánto te quiero y ya, sino en esas otras cosas que me haces sentir. Cosas que no había sentido antes, que no habría podido explicar hasta el momento en el que comencé a vivir mi vida junto a ti.


¿Conoces esa sensación de que alguien se funda en un abrazo contigo y de repente no sientas ningún tipo de emoción ni sentimiento más que una completa calma que te hace sentir seguro? Yo ahora la conozco, gracias a ti.
¿Conoces ese momento en el que tu mente se centra, tu actitud cambia, tus ganas de todo crecen y parece que por fin estés caminando el camino que tú mismo elegiste para ti? Yo lo conozco, gracias a ti.


Es fácil decirlo, lo sé. Es fácil porque las palabras se escriben en solo un instante, pese a que lo que describen es un sentimiento y estado que durará toda una vida. Es fácil decirlo, pero también tengo intención de demostrarlo, de seguir día a día a tu lado. Estoy seguro de que meteré la pata alguna vez, y alguna otra. Estoy seguro que seguiré teniendo errores, pero no más seguro estoy de ello que de que no voy a cansarme nunca de ti, de tu risa que hace eco en mí, de tu manera de recibirme cada día al llegar a casa, de tus movimientos aleatorios, de cuando te da espumita. Dios, qué feliz soy cuando te da espumita.

No sé, Nika, quizá sea un tonto por creer en el amor verdadero. Quizá sea un tonto por creer que algo basta solo con quererlo e intentarlo con todas tus fuerzas para tenerlo y que esté siempre ahí... pero este tonto te quiere, ayer, hoy y para siempre.


Este tonto... sabe poco, pero lo poco que sabe lo sabe bien. Y sé... que eres el amor de mi vida.

viernes, 9 de junio de 2017

Solo con verte

Como un desierto para el caminante,
que implacable y eterno lo siente.
Como una espina de rosa,
que tiñe de rojo al valiente.

Fuego desnudo en mi alma,
cada vez que roza mi piel tu mano.
Fuego desnudo, que quema,
como tu vela al secar mi llanto.

No intento predecir el viento,
sino dejarme llevar a donde ir.
No pretendo entender qué siento,
sino dejar a mi corazón latir.

¿Y que hago si no es quererte
a cada segundo que estás aquí,
paseando por mi mente,
porque nunca te has ido de ahí?

¿Y qué hago si no es amarte,
a ti y cada momento a tu lado?
Sería feliz sólo con verte,

pero he sido el más afortunado.